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Instalarán acondicionadores magnéticos santiagueros en universidades cubanas

IMG_8523Santiago de Cuba, 5 sep.- Acondicionadores magnéticos fabricados en el Centro Nacional de Electromagnetismo Aplicado (CNEA), institución adscrita a la Universidad de Oriente (UO) y líder en el país en investigaciones en ese campo científico, serán empleados en los centros de la enseñanza superior de Cuba.

La Máster en Ciencias Rebeca Conde García, directora de Transferencia de los Resultados de la Investigación de la institución, explicó que esos equipos ya comenzaron a instalarse en el Alma Máter de La Habana, se montarán próximamente en el Instituto Superior Minero Metalúrgico, en el holguinero municipio de Moa, luego se trabajará en la Universidad de Cienfuegos y antes de terminar el año deberán estar funcionando en la UO, de Santiago de Cuba, y posiblemente en el Instituto Superior Politécnico José Antonio Echeverría, más conocido como CUJAE.

El uso de esos dispositivos forma parte de un proyecto nacional de la Red de Eficiencia Energética del Ministerio de Educación Superior, coordinado por el CNEA, que debe finalizar en diciembre de 2015. El mismo consiste en la aplicación del tratamiento magnético al agua y combustible en los sistemas de generación de vapor, en las calderas y suavizadores, de las universidades del país.

Rebeca Conde aseguró que con el empleo de los acondicionadores magnéticos en 33 centros de altos estudios de Cuba, el Ministerio de Educación Superior ahorrará como mínimo el 10% del combustible fuel oil o diésel que emplean en las calderas, y también en esas instituciones utilizarán menor cantidad de productos para el tratamiento del agua.

Esta tecnología es amigable con el medio ambiente, no requiere de operarios ni uso de corriente eléctrica y su mantenimiento es muy sencillo, además la inversión realizada en su instalación se amortiza en pocos meses.

Además de su uso en los sistemas mencionados, los acondicionadores magnéticos se aplican también en la agricultura, la industria e instalaciones hoteleras. En todos los casos, permite elevar la eficiencia energética, reducir los costos de mantenimiento, disminuir gases contaminantes y alarga la vida útil de los equipos donde se instala

Tomado de: Instalarán acondicionadores magnéticos santiagueros en universidades cubanas | Periodico Sierra Maestra Por: José Roberto Loo Vazquez

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Publican normativas jurídicas para el Reordenamiento de las Entidades de Ciencia e Innovación en Cuba

GACETA DE CUBALa prensa nacional se hace eco hoy de las nuevas normas jurídicas publicadas en la Gaceta Oficial Extraordinaria no 37, respecto a la política para el reordenamiento de las entidades de ciencia, tecnología e innovación.

En total se trata de un Decreto Ley y tres Resoluciones, que establecen las normas para el funcionamiento de estas entidades, con vista a “elevar el impacto económico, social y ambiental de la ciencia que se hace en Cuba, todo ello en correspondencia con la proyección estratégica de desarrollo de la nación”.

José Fidel Santana Núñez, viceministro de Ciencia, Tecnología y Medio Ambiente (CITMA), en entrevista a Granma, comentó sobre estas normativas y precisó que estas buscan “articular mejor el potencial científico con las entidades dedicadas a la producción de bienes y servicios”.

El periódico en su edición digital da a conocer que, “actualmente en el país existen 232 entidades de ciencia e innovación”, de las cuales el 97,5% son financiadas por el presupuesto del Estado; de ellas 70,2% operan de forma totalmente presupuestada; mientras el 27,3% son presupuestadas con tratamiento especial.

Este número, sin embargo, “no se corresponde con los niveles de aplicación de la ciencia y su impacto en el desarrollo de la Isla”, señaló Granma, que indica además, como posibles causas de esta contradicción, el hecho de que algunos de los resultados obtenidos por estas entidades “no siempre se han orientado a resolver los problemas fundamentales del país o no han sido bien considerados por los potenciales beneficiarios”.

“A la par del nuevo Decreto, se dieron a conocer tres Resoluciones del CITMA que lo complementan. Una de ellas, la no. 166, actualiza la norma para el funcionamiento del Fondo Financiero de Ciencia e Innovación. Además, la Resolución no. 164 establece el Reglamento para la organización y funcionamiento del Registro Nacional de las Entidades de Ciencia, Tecnología e Innovación, el cual oficializará los procesos de creación, fusión, traspaso, escisión y extinción de las entidades del sector. Y finalmente, el Reglamento para el Consejo Científico de las Entidades de Ciencia, Tecnología e Innovación que se recoge en la Resolución no. 165.”

Algunas otras consideraciones del viceministro José F. Santana, pueden leerse en el artículo publicado por Granma y replicado en otros medios de información cubanos.

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Filtrar la ciencia, desengavetar soluciones

Por: Liset Prego y Liudmila Peña

Universitarios Foto_ Juventud Rebelde«Después de escuchar la opinión del oponente y las preguntas planteadas, el tribunal considera oportuno sugerir al estudiante que presente los resultados de este trabajo en eventos científicos y los comparta con profesores y alumnos de la carrera», había dicho la presidenta del tribunal momentos antes de que le otorgaran la calificación de cinco puntos y toda la familia estallara en aplausos.

Así, cada año, cientos de estudiantes discuten trabajos de diploma y otros tantos se titulan de másteres y doctores en ciencias. En muchos casos esas investigaciones ofrecen respuestas a problemas de la cotidianidad, pero gran parte de esos aportes son desatendidos y relegados a oscuras gavetas.

Holguín cuenta con varias universidades en las que diferentes profesionales comentan sus experiencias respecto a la aplicación y generalización de las investigaciones en el territorio.

El Doctor en Ciencias Lázaro Enrique Caro, del Centro de Estudios de Deportes de Combate (CENDECOMB), de la Facultad de Cultura Física, explicó que «la dificultad para aplicar en la práctica los resultados científicos se deriva de la inexistencia de mecanismos de estimulación económica o social que permitan a los investigadores aplicarlos.

«Depende del esfuerzo individual de quien logró resultados científicos, porque a pesar de que están establecidos los proyectos de generalización, las relaciones de poder determinan que se aplique o no un resultado».

Por su parte, Sergio Cleger Tamayo, profesor de Ingeniería Informática de la Universidad Oscar Lucero Moya, comentó: «A veces las empresas no logran identificar sus problemas, encargan una investigación y luego, para defenderla, el estudiante tiene que tener un aval donde conste que se realizó y el cliente está satisfecho; pero después no las utilizan. Las entidades que tienen interés y son unidades docentes los atienden mucho mejor; por ejemplo, Desoft. Otras aceptan a los alumnos, pero cuando llegan allí no les ponen computadoras».

A las causas que inciden en la desestimación de resultados de investigación se suma la resistencia de muchas empresas a financiar los proyectos.

Sobre el tema reflexionó José Ramón Hechavarría Pérez, profesor del departamento de Ingeniería Mecánica: «Si no existe un proyecto y no hay un financiamiento mínimo, la Universidad se convierte en la única interesada en esa investigación, aunque exista un beneficio para determinada empresa».

 Sería fructífero analizar cómo comienza el proceso de realización de una tesis.

Al respecto, directivos de varios departamentos de las universidades y facultades visitadas alegaron que estos se aprueban durante los últimos años de las carreras o cuando se presenta el proyecto de investigación, el cual debe responder a alguna problemática ya detectada por los departamentos de las diferentes carreras o, de lo contrario, presentar una carta que justifique la pertinencia del problema investigado.

Sin embargo, encuestas realizadas a estudiantes escogidos al azar demostraron que no siempre sucede así, pues muchas veces «los jefes de las carreras o los profesores se empeñan en que desarrollemos investigaciones porque el tema está de moda o porque les conviene para las suyas propias».

Otros reconocieron que a veces son «muy rigurosos a la hora de aprobar algunas tesis, pero otros muchos aceptan cualquier problema de investigación, aunque se sepa que no va a aportar nada nuevo al asunto, sino para que el estudiante se gradúe».

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Las funciones de la ciencia en el modelo económico cubano (III)

POr: DrC Agustín Lage. Director del Centro de Inmunología Molecular

6. La inversión extranjera no es la palanca adecuada para el desarrollo de la Empresa de alta tecnología.

Uno de los rasgos que más sorprende a quienes, en el exterior, escriben sobre la biotecnología cubana, es que esta se desarrolló como una inversión del Estado, sin acudir a la extranjera. Quizás su desarrollo se deba precisamente a eso. En ningún país del mundo, que conozcamos, ha surgido un sector biotecnológico innovador a partir de la inversión proveniente de los países industrializados. Ni China, ni India, ni Brasil —países “emergentes»— han logrado un despegue acelerado de la biotecnología. La primera instalación productiva de anticuerpos monoclonales terapéuticos en China, y la primera en India, fueron empresas mixtas en colaboración con Cuba. La primera fábrica de proteínas recombinantes de Brasil, también.

La iniciativa del “corredor biotecnológico” del gobierno de Malasia, que intentó atraer inversión extranjera en este campo, no logró cristalizar. La estrategia de los parques tecnológicos en China, sin desconocer los innegables logros de ese país, también ha sido criticada, en el sentido de que las empresas multinacionales que invierten transfieren allí la etapa de manufactura masiva de determinados productos, pero retienen en sus países de origen las etapas de investigación científica, desarrollo de productos, y evaluación post-venta, que es donde radica lo más importante de la cadena de valor de las industrias intensivas en conocimiento. La globalización económica del mundo actual ha sido construida por las naciones ricas para su propio beneficio; y las relaciones económicas internacionales prevalecientes en el capitalismo neoliberal, tienen mucho de relación “depredador-presa”.

Las justas relaciones económicas que Cuba construyó conla Unión Soviética y el campo socialista eran un modelo diferente; pero ya no existen. Las que está construyendo con Venezuela en el contexto del ALBA también son un modelo diferente, pero todavía en construcción.

Las fuentes de inversión extranjera directa de los países capitalistas industrializados operan con las reglas de la competencia por la apropiación de la máxima ganancia, y ello implica la retención de los eslabones esenciales de la cadena de valor. El tránsito a una economía basada en el conocimiento ha ido desplazando esos eslabones, desde la manufactura al desarrollo de productos, y de este a la investigación científica, y no serán transferidos por la inversión extranjera.

Los países del Norte que comenzaron el tránsito hacia una economía basada en el conocimiento, lo hicieron internalizando capacidad científica en las industrias que ya tenían, y a partir de las fortalezas financieras y de control de mercados que también tenían. La historia de la industria biotecnológica cubana es exactamente la inversa: construcción de capacidades productivas a partir de las científicas y del capital humano pre-existente. Esa trayectoria retiene en Cuba las fuentes principales de valor agregado. No se puede recorrer basándose en inversión extranjera, lo que no quiere decir que dejemos de utilizarla selectivamente en determinadas operaciones.

Ello explica —adicionalmente al bloqueo extraterritorial norteamericano— la infertilidad de los acercamientos de la industria farmacéutica europea a la biotecnología cubana. La experiencia concreta de múltiples negociaciones indica la incompatibilidad entre el interés de esas empresas en “alquilar” capacidad científica en Cuba o comprar nuestras patentes, y el reclamo cubano de abrir las murallas del proteccionismo y obtener acceso a sus mercados, desde la industria cubana.

7. El enfrentamiento a los monopolios de las empresas multinacionales requiere acuerdos regionales entre gobiernos.

A pesar del discurso neoliberal sobre el libre comercio, la práctica histórica del capitalismo en los países desarrollados ha sido esencialmente proteccionista. El tránsito a una economía basada en el conocimiento refuerza ese proteccionismo en los productos de alto valor agregado. En estos sectores de la economía, esos países y sus empresas han acudido a dos tipos principales de barreras no arancelarias: las de la propiedad intelectual (patentes) y las técnicas. Ambas funcionan como frenos para que el Sur no produzca bienes y servicios de alta tecnología.

En los últimos años, hemos visto debilitarse la barrera de patentes, especialmente en el sector farmacéutico. Es cierto que el reconocimiento mundial de estas es exigido porla Organización Mundialde Comercio, pero también ocurre que muchos productos de altas ventas están llegando al momento de expiración de sus patentes, y que incluso antes, el mantenimiento de precios altos de medicamentos, por el solo hecho de tener protección de propiedad intelectual, se vuelve políticamente insostenible, como se demostró en los enfrentamientos exitosos de los gobiernos de Sudáfrica y Brasil a las patentes de los medicamentos contra el SIDA. Pero, al mismo tiempo, las barreras técnicas, bajo la forma de regulaciones sobre los atributos que deben tener los productos y los procesos, están creciendo aceleradamente. Esta forma de “proteccionismo tecnológico” además, no se circunscribe a las limitaciones de entrada que imponen los países desarrollados para proteger sus propios mercados domésticos; sino que el reclamo de armonización mundial de las regulaciones les permite proteger los de todos los países del mundo y preservarlos para sus propias empresas.

Estas tendencias se expresan en el sector farmacéutico de forma más visible, pero va emergiendo también en sectores como en la producción de alimentos, y se irá extendiendo a otros. La consecuencia inmediata es que el desarrollo de industrias de alto valor agregado en Cuba, y en países del Sur, requerirá acuerdos regionales entre gobiernos, que abran espacio a nuestros propios productos y construyan un contexto regulatorio donde la prioridad sea su impacto social. Varias de las grandes operaciones exportadoras y de transferencia de tecnología del Polo científico han tenido este enfoque, en el que el desarrollo industrial desborda el campo de la interacción económica entre empresas, para vincularse, cada vez más, con las estrategias políticas.

EL RETO DEL MEDIANO PLAZO

Cuando en Cuba se habla de la economía, la expresión cotidiana es la de “dificultades económicas”. Estas son muy reales, y sería irresponsable desconocerlas. Pero todo análisis serio tiene que empezar reconociendo que, en los veinte años que precedieron al VI Congreso del Partido, nuestro país libró una batalla colosal en el campo de la economía, enfrentando el Período especial, y emergió, con heridas y secuelas, pero esencialmente victorioso.

Una pérdida abrupta de más de 80% del comercio exterior, una caída de más de 30% del PIB, un incremento enorme de los precios del petróleo, y la continuidad de una agresión económica externa sin precedentes en la historia, fueron enfrentados sin deterioros significativos de los indicadores básicos de educación, salud, seguridad ciudadana, equidad y empleo; como se reconoce en los estudios del Índice de Desarrollo Humano, publicados por Naciones Unidas. El país reorientó su comercio exterior, reequilibró sus finanzas externas e internas, reemprendió el crecimiento del PIB, y en importantes indicadores recuperó las cifras anteriores a 1989.

Ahora emprendemos una segunda batalla, para enfrentar las secuelas del Período especial, que exige, como se expone en los Lineamientos del VI Congreso del Partido, soluciones a corto plazo encaminadas a eliminar el déficit de la balanza de pagos, que potencien la generación de ingresos externos y la sustitución de importaciones, y a su vez den respuesta a los problemas de mayor impacto inmediato en la eficiencia económica, la motivación por el trabajo y la distribución del ingreso.

Pero después (y aun simultáneamente) vendrá una tercera batalla en la que debemos enfrentar retos ante nuestra economía que tienen un carácter permanente. Estos son, en esencia, el de la estructura demográfica de la población cubana, y el de la globalización de la economía, así como la interacción entre ambos. En los años 50, teníamos una pirámide etaria de base ancha, con muchos jóvenes, prácticamente igual a la de 1907. En las cinco décadas transcurridas desde el triunfo revolucionario de 1959, esa estructura se modificó. Tenemos ahora más de 18% de la población por encima de los sesenta años de edad, y un pronóstico de que llegará a 30% en el año 2030. La natalidad cayó por debajo del nivel de reemplazo, y las cifras de los que arriban a la edad laboral apenas alcanza a las de los que llegan a la jubilación.

En la compleja causalidad de esta transición demográfica está el aumento de la esperanza de vida al nacer, y la reducción de la natalidad que sigue al incremento del nivel educacional de la mujer y su incorporación social. Un fenómeno similar ocurrió en el siglo XX, en Europa y Norteamérica, pero allí fue mucho más lento, y paralelo al desarrollo industrial. En Cuba produjimos un desarrollo social por delante del económico. Y eso es esencialmente positivo: refleja el principio político de que los derechos humanos a la salud y la educación deben ejercerse de manera inmediata, repartiendo lo que tengamos. Es algo de lo que debemos sentirnos orgullosos; pero no por eso deja de ser un problema, cuya solución hay que encontrar. Si logramos construir desarrollo social desde la política (no desde la economía), ahora tenemos que construir desarrollo económico a partir de aquel. Ello va a requerir mucha creatividad. No hay referentes externos para un desafío de esta naturaleza.

Una estructura demográfica como la que tenemos demanda una economía tecnológica, de alto valor agregado. Pero ese aparato productivo hay que construirlo en el contexto de la globalización de la economía; que es muy diferente de la que había en los años 60, cuando la Revolución emprendió sus primeros programas de desarrollo. El capitalismo ha sido “globalizante” desde su surgimiento, pero el ritmo de esa globalización y el crecimiento del comercio internacional se han acelerado en los últimos cincuenta años. La economía cubana —como la de todos los países pequeños— será cada vez más dependiente de sus relaciones externas. Y no podremos equilibrar nuestra balanza de exportación con productos tradicionales, y menos aún con recursos naturales no renovables, de los que tenemos pocos. El turismo y los servicios médicos están funcionando como compensación y factores de estabilidad económica, pero tienen límites de crecimiento.

Si no logramos que nuestro aparato industrial transite rápidamente hacia productos de alto valor agregado, con capacidades productivas para aquello que está en la frontera entre la ciencia y la tecnología, corremos el riesgo de desindustrialización, pérdida de empleos fabriles, expansión desmedida de los servicios, déficit comercial persistente, y erosión del propio capital humano. El reto es muy grande y muy importante. Establecer relaciones económicas diversificadas y simétricas con el mundo es, en última instancia, un problema de soberanía nacional. Si no construimos aceleradamente capacidades productivas para bienes de alta tecnología, el país estaría en un plano de subordinación, porque sería abastecido de cosas complejas desde fuera, incapacitado de potenciar los nuevos conocimientos. En esa batalla tiene que involucrarse todo el potencial científico cubano. Pero no podemos desconocer un tercer desafío: recuperarnos del daño que hizo el Período especial, en todas las esferas de la vida nacional. Sería pretensioso e ingenuo afirmar que la ciencia no recibió ese impacto. En 2001, el porcentaje del PIB invertido en ciencia y técnica era de 0,98%, superior al promedio de América Latina. En 2007, decreció hasta 0,72%, por debajo de la media latinoamericana de 1,09%. Nuestra producción de publicaciones científicas fue, en 2007, de 6,67 artículos por cada cien mil habitantes, cifra inferior a la media de 8,20 para América Latina y el Caribe. En una compilación hecha para la UNESCO por el Observatorio Canadiense de Ciencia y Tecnología, se registraron 775 publicaciones científicas de instituciones cubanas, contra 6 197 provenientes de Argentina, 8 262 de México y 26 482 de Brasil. La cifra de usuarios de Internet era, en 2008, de 12,94 por cada cien personas, también inferior a la de 28,11 en Argentina, 21,43 en México y 37,52 en Brasil.

Más allá de las cifras, la percepción compartida por muchos es que las dificultades económicas del Período especial afectaron sensiblemente la actividad científica, y que precisamente el sector de la biotecnología es una de las excepciones. De hecho, en el capítulo sobre Cuba del Informe UNESCO sobre la Ciencia en 2010, al tratar de los resultados de la investigación, prácticamente todos los ejemplos que se citan son de este sector. Debemos preguntarnos por qué. Obviamente, no se trata de que en unas instituciones laboren científicos más competentes o más dedicados que en otras. La respuesta hay que buscarla precisamente en el modelo de interacción directa, a ciclo completo, que se construyó con un doble trasvase: el de los resultados científicos a la actividad productiva en la misma organización; y el de recursos de la actividad comercial y exportadora hacia la científica.

Encontrar dentro del modelo económico que estamos rediseñando un esquema viable de financiamiento de la investigación científica, dentro y fuera del sistema empresarial, es uno de los retos importantes que tenemos, no solo para la ciencia, sino para el propio modelo económico. En tal sentido, el número 24 de los Lineamientos establece: “Los centros de investigación que están en función de la producción y los servicios deberán formar parte de las empresas o de las organizaciones superiores de dirección empresarial, en todos los casos que sea posible”. Ahí está uno de los componentes dela estrategia. Noel único.

Tomado de: Cuba en Noticias – Las funciones de la ciencia en el modelo económico cubano (III).

 

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Centro Nacional de Electromagnetismo Aplicado: Nuevos retos en el año de su 20 aniversario

El Centro Nacional de Electromagnetismo Aplicado es una entidad de ciencia e innovación tecnológica de la Universidad de Oriente que investiga y aplica el electromagnetismo en la industria, la medicina, la agricultura y el medioambiente. Entre los resultados de mayor impacto se encuentra el tratamiento magnético en los sistemas ingenieros que conlleva a la disminución del consumo de los recursos energético

“Entre las entidades que han utilizado el tratamiento magnético en los sistemas ingenieros se encuentran los centrales azucareros. Esta es una aplicación que dio respuesta a un proyecto nacional y que hoy todavía mantiene su vigencia y aplicabilidad”, explica a Tvsantiago Mónica Rosario Berenguer Húngaro, directora general. “En la parte industrial como ejemplo podemos citar las calderas de baja presión donde uno de los 18 parámetros para declarar las calderas eficientes es tener instalado y funcionando el acondicionador magnético conocido como magnetizador”, agrega.

En el caso de la agricultura el tratamiento magnético al agua de riego ha permitido obtener hasta un 10 por ciento de eficiencia en los sitios donde se utiliza, a lo que se agrega calidad en el producto y alta aceptación. Sin embargo aún no se ha logrado la generalización deseada por sus creadores.

En la medicina por otro lado una de las vertientes más utilizadas es el estimulador magnético local con dos registros: un para inflamaciones pélvicas y otro para aplicaciones pélvicas. Según la directiva “también se está trabajando la electroterapia para el tratamiento del cáncer pero todavía no alcanza su punto máximo para poder generalizarla”.

Pero este equipo de trabajo no se conforma con lo alcanzado hasta hoy y nuevos proyectos los ocupan. En tal sentido Mónica Rosario declara en exclusivo para Tvsantiago  “que se está trabajando en el tratamiento magnético al combustible donde se tiene una colaboración con e l centro de investigaciones del petróleo ubicado en ciudad de La Habana, en la parte que tiene que ver con las emulsiones, siempre asociado a campos magnéticos”.

Por otro lado Douglas Deás Yero, especialista de la institución nos informa que “se está elaborando la norma de seguridad de equipos médicos, que tiene que ver con la compatibilidad electromagnética”.

El Centro Nacional de Electromagnetismo Aplicado es una institución científica de carácter multidisciplinario fundada en el año 1992 en Santiago de cuba.

Tomado de  Centro Nacional de Electromagnetismo Aplicado: Nuevos retos en el año de su 20 aniversario

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