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Agua magnetizada: aclarando conceptos

El agua magnetizada

Tomado de Juventud Técnica

El agua no se puede magnetizar, aunque sí es posible aplicarle un tratamiento magnético que afecte el estado físico y la deposición de las sales que trae disueltas. Sin embargo, ya sea por ignorancia o por conveniencia, es posible encontrar en la web infinidad de sitios donde se ensalzan sus inexistentes virtudes.

Por:A. González Arias y F.A Horta Rangel

(7 Enero, 2014 )

En Cuba diversas industrias aplican el tratamiento magnético desde hace años para reducir las costras en calderas y tuberías, que también puede ser útil para reducir las costras en las viviendas. No hay reportes fundamentados acerca de posibles daños o beneficios por ingerir el agua tratada o aplicarla en la agricultura.

El agua no se puede magnetizar, aunque sí es posible aplicarle un tratamiento magnético que afecte el estado físico y la deposición de las sales que trae disueltas. Sin embargo, ya sea por ignorancia o por conveniencia, bajo el título ‘agua magnetizada’ es posible encontrar en la web infinidad de sitios donde se ensalzan sus inexistentes virtudes, para después proponer la compra de algún equipo que supuestamente la magnetiza.

La magnetización es una propiedad exclusiva de sólidos metálicos u óxidos, con una estructura cristalina regular en la que intervienen átomos de hierro, níquel o cobalto.  Los líquidos no poseen estructura cristalina y por tanto no se pueden magnetizar.

Algunos ‘líquidos magnéticos’, mencionados en la literatura especializada, son en realidad suspensiones de algún sólido con propiedades magnéticas, finamente pulverizado y disperso en algún fluido espeso que retarda su precipitación.

Además el agua es diamagnética, que en lenguaje llano significa que no es atraída, sino repelida muy débilmente por un imán.

Algunos ejemplos de promociones que aparecen en Internet, a veces con títulos que pretenden dar al posible comprador una idea de relación legítima con la medicina, son los siguientes:

“El agua magnetizada reduce el exceso de acidez y de bilis en el aparato digestivo y normaliza los movimientos intestinales, expulsando toda la acumulación de materiales tóxicos (…) limpia completamente el sistema, mejora la digestión, aumenta el apetito, expulsa la enfermedad y da salud y energía a la persona que la toma con regularidad. Es recomendable que incluso las personas sanas tomen agua magnetizada para mantenerse libres de molestias o padecimientos digestivos”.

Otra promoción alega:

“Beneficios de la ingestión de Agua Magnetizada: •Mejor gusto. •Reduce la acidez y ayuda a regular el pH del cuerpo. •Produce efectos terapéuticos…”.

A veces las propiedades que se atribuyen son absurdas: ‘agua viva’, ‘muerta’, etc.

“… un aparato (…) que en realidad no sólo magnetiza el agua sino que además logra revitalizar su estructura cristalina natural convirtiendo el agua corriente de grifo, desestructurada y energéticamente muerta, en agua potable viva, estructurada y de alto valor biológico con notables cualidades terapéuticas. Y, encima, con un sabor mucho mejor que la del agua muerta de la que se obtuvo”.

Es común que tales sitios vayan acompañados de esquemas o dibujos engañosos como el de la figura 1, donde el autor ‘olvidó’ convenientemente incluir los iones hidronio positivos H3O+, que invariablemente deben acompañar a los hidroxilos OH- en similar concentración.

Un ejemplo reciente es el de un periódico digital de Ciego de Ávila, que reporta la venta de agua ‘magnetizada y purificada’ a 2 pesos el litro usando “tecnología mexicana adquirida en México” -para que no quepan dudas- Según el propietario:

“…hasta la fecha, la demanda va in crescendo a partir de prescripciones de varios facultativos de la provincia, con recomendaciones para pacientes aquejados de problemas gastrointestinales y renales, colesterol y diabetes mellitus” (figura 2).

La superchería del supuesto beneficio médico de ingerir agua tratada con campos magnéticos ha sido denunciada en diversos países por agencias estatales de protección al consumidor. En abril de 2011 la Agencia de Medicamentos y Productos Sanitarios de España emitió un comunicado alertando prácticas de venta engañosas de equipos diversos de magnetoterapia, entre los cuales se encontraban las jarras que convierten el agua en ‘magnética’.   Con bastante anterioridad, en septiembre de 1999, la Comisión Federal de Comercio de EE.UU. (Federal Trade Commission, FTC) había presentado cargos contra la corporación ‘Pain Stops Here’ por promocionar “agua magnetizada”, supuestamente benéfica para un gran número de padecimientos tales como infecciones urinarias, ulceras gástricas, disentería, cálculos renales e incluso para normalizar el sistema circulatorio y reducir el colesterol.

Los beneficios ilusorios no sólo se circunscriben al campo de la medicina; también se pueden referir a la agricultura.  En ese terreno también es posible encontrar todo tipo de afirmaciones sin fundamento:

“Extiende la vida del producto post-cosecha aprox. un 30%, mayor duración en tiempo de almacenaje; ahorro en consumo de agua aprox. de un 20% a un 30% en cultivos; ahorro aprox. un 15% la necesidad de uso de fertilizantes, pesticidas, herbicidas; mejora la habilidad de las plantas aguantar más bajas temperaturas; incrementa la biomasa del producto aprox. un mínimo de 180% en 31 días, garantizado, (se han obtenido hasta 250% de incremento) esto representa casi el doble de producción y el doble de ganancias.”

¿En qué consiste el tratamiento magnético?

En muchos lugares el agua que proviene del acueducto llega con un alto contenido de sales disueltas (lo que se conoce como agua ‘dura’). Esta agua ocasiona la deposición de costras de carbonato de calcio o magnesio, sobre todo en las tuberías de agua caliente. El residuo que se forma es similar al que queda en el fondo del jarro o la cazuela cuando por alguna razón es necesario hervir el agua. Con el paso del tiempo, la deposición puede llegar a tupir totalmente la regadera de la ducha, formar costras duras difíciles de eliminar en la lavadora o estrechar el diámetro de las tuberías de la vivienda reduciendo el flujo de agua, tanto si es caliente como fría.

Una forma de disminuir la formación de costras para no tener que recurrir posteriormente a ácidos u otros medios agresivos para eliminarlas, consiste en aplicar al agua corriente un tratamiento magnético previo mediante imanes permanentes. Para eso basta con colocar los imanes sobre la tubería, en una sección que preferiblemente sea de plástico o de cobre y donde el flujo de agua no sea demasiado lento (figura 3). El tratamiento también funciona en las tuberías de hierro galvanizado o de acero inoxidable, aunque con una eficiencia algo menor, pues en ese caso una parte del campo se concentra dentro de las paredes.

En las viviendas donde el agua se almacena en tanques elevados, lo mejor parece ser colocar los imanes a la entrada del tanque o a la salida de la motobomba, donde el agua fluye con mayor rapidez. La energía requerida para que el tratamiento magnético sea efectivo proviene del movimiento del agua, de aquí que sus efectos no tendrán lugar cuando el agua está en reposo o el flujo sea demasiado lento. Los efectos causados en la deposición de los carbonatos tras el tratamiento magnético pueden tardar varios días en desaparecer.

Algunos reportan que la disposición más efectiva para ubicar los imanes es la de la figura 3A, empleando cuatro o más imanes con los polos alternados; sin embargo, el tratamiento también funciona con dos imanes (e incluso con uno solo, como en la figura 3B). Es fácil identificar los polos de igual polaridad, pues se repelen; los de polaridad diferente se atraen. Los polos son las regiones del imán donde las propiedades magnéticas se manifiestan con mayor intensidad.

Una brújula permite identificar fácilmente los polos norte y sur, aunque en este caso no es necesario ese análisis, pues intercambiar los polos no afecta los resultados.

Imanes permanentes, con la forma y tamaño adecuados al diámetro de las tuberías habituales en las viviendas, se pueden encontrar en las bocinas de equipos de audio desechados y en el interior de los discos duros dañados; estos últimos son preferibles por ser más potentes. Se pueden fijar en su posición usando cinta adhesiva, cordel, pegamento o alambre fino.

¿Dónde y quienes aplican estos tratamientos?

El uso del tratamiento magnético para reducir las costras en instalaciones industriales es recomendado desde 1998 por el Departamento de Energía del los EE.UU. Las costras forman una capa termoaislante que reduce el intercambio de calor, incrementa el gasto energético necesario para alcanzar la temperatura de trabajo, afecta la eficiencia y deteriora con más rapidez los equipos de intercambio térmico. Además, son difíciles de retirar una vez formadas y el proceso de renovación o limpieza de calderas y tuberías de vapor o agua caliente en la industria es muy costoso. El tratamiento magnético se considera una forma muy efectiva de ahorrar energía, pues alarga notablemente los intervalos de tiempo en que la limpieza de las costras se hace necesaria (ver ref. [2]).

En Cuba diversas empresas estatales aplican este tratamiento desde hace años en el terreno industrial con resultados satisfactorios, aunque a veces en la prensa los reportes de efectos verídicos se confunden con reportes ilusorios sobre otras supuestas propiedades que el tratamiento magnético no aporta al agua como, por ejemplo, cuando se afirma que el tratamiento magnético puede sustituir a la desinfección por cloración en las piscinas.

¿Cómo funciona el tratamiento magnético?

La precipitación del carbonato de calcio disuelto en el agua se puede expresar por la reacción química:

Ca2+ + HCO3 - + OH- « CaCO3(s) + H2O(l) (1)

El término a la izquierda representa el hecho de que, en el seno del líquido, los cationes de Ca2+ están rodeados por los aniones oxhidrilo OH- y bicarbonato HCO3- con carga negativa, formando complejos tridimensionales con una estructura que se mantiene estable en la disolución. El término a la derecha representa las partículas de carbonato de calcio en fase sólida cristalina (s) que se separan de la disolución, dejando atrás agua líquida (l). El avance de esta reacción hacia la derecha aumenta con la temperatura y también cuando los complejos interaccionan con la superficie interna de las tuberías En condiciones normales, el carbonato de calcio se deposita en la paredes interiores de la tubería o el recipiente en forma de calcita, una de las posibles fases cristalinas en las que este carbonato es capaz de cristalizar (figura 4).

Es conocido que las características de la deposición y la formación de la costra dependen notablemente del material con que está construida la tubería; es máxima para el acero o el cobre, se reduce casi a la mitad para los plásticos duros de cloruro de polivinilo (PVC), del tipo usado en trabajos de plomería, y es prácticamente nula en los tubos blandos de PVC, como los que se emplean para administrar sueros o transfusiones.

La teoría más aceptada acerca del mecanismo que tiene lugar durante el tratamiento es la siguiente. Al pasar el agua a una velocidad adecuada por una tubería donde actúa un campo magnético, las partículas cargadas interaccionan con el campo de acuerdo a la relación de Lorentz, de manera que sobre los iones positivos y negativos aparecen fuerzas de sentido contrario que tienden a desarticular los complejos. Cuando esto ocurre la reacción química en (1) se desplaza a la derecha, formándose un precipitado sólido muy fino que crea una especie de dispersión de limo o fango, que se mantiene en suspensión en el agua sin depositarse en las paredes y sin que varíe la composición global del líquido.

La evidencia experimental muestra que el precipitado que se forma tras el tratamiento magnético es de aragonita, que cristaliza en una estructura diferente a la calcita (figura 4). La aragonita es capaz de formar incrustaciones, pero más blandas y fáciles de remover que las de calcita.  Hay evidencias de que el agua tratada también favorece el desprendimiento de viejas costras de calcita depositadas con anterioridad (ver ref. [1]).

En resumen, mientras que es erróneo y carece de fundamento referirse al ‘agua magnetizada’ y a sus supuestas propiedades benéficas en personas o cultivos, el tratamiento magnético del agua es un método comprobado y eficiente para reducir las incrustaciones de carbonato en calderas, tuberías y otros equipos. Mejora el intercambio de calor, ahorra energía, recursos, y también puede ser útil para reducir la formación de incrustaciones de todo tipo en las viviendas.

Bibliografía citada y fuentes

1.- Lic. Graciela Pérez. El agua magnetizada; que es lo que puede hacer en el ser humano.  http://2010salud.wordpress.com/

2.-Todo sobre el agua magnetizada en Cuernavaca; http://cuernavaca.infored.com.mx/rubro0_30_agua-magnetizada.html

3.–Jose Antonio Campoy y L.J., Discovery Dsalud 53, Sept 2003, http://www.bibliotecapleyades.net/ciencia/ciencia_agua05.htm

4.-Alexey Fajardo López.  Abierta Casa del Agua en Ciego de Ávila, periódico El Invasor, Domingo, 25 de Marzo de 2012. http://www.invasor.cu/index.php/es/economia/13336-abierta-casa-del-agua-en-ciego-de-avila

5.-Carolina García – Sanidad advierte del fraude de la magnetoterapia. ELPAÍS.com, Sociedad. Madrid – 06/04/2011.

6.– United States of America Federal Trade Commission. Docket no. C-3898.  In the matter of ¡Pain Stops Here! Septiembre 1999. By the commission, Donald S. Clark, Secretary. Saved from http://www.ftc.gov/os/1999/09/painstopcmp.htm

7.-Agua magnetizada hexagonal. http://huixquilucan.olx.com.mx/agua-magnetizada-hexagonal-para-hidroponia-imploder-iid-394145103
8.- -Lo cierto y lo falso en el tratamiento magnético del agua y los combustibles.  Rev. Cub. Fis. vol. 25 No. 2B (2008) p.101-105 (review). Accesible en la WEB.

9.- Federal Technology Alerts, Non-Chemical Technologies for Scale and  Hardness Control,  Jan 1998, http://xnet.rrc.mb.ca/rcharney/Magnetic%20water%20conditioning.htm

10.-Ortelio González Martínez; Tropiezos del magnetismo, periódico Granma, viernes 1 de agosto de 2008, Año 12 / Número 213

11.- J.M.D. Coeyand Stephen Cass.  Magnetic water treatment.  Journal of Magnetism and Magnetic Materials 209 (2000) 71}74

12.-L.C. Lipusa, and D. Dobersek, Influence of magnetic field on the aragonite precipitation, Chemical Engineering Science, Volume 62, Issue 7, April (2007), p. 2089-2095,

 

 

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Programa preliminar del III Foro de Comunicación de las Ciencias

27 de mayo al 3 de junio

Acreditación. Lugar: Centro Nacional de Electromagnetismo Aplicado (CNEA). Ave. de las Américas s/n (Sede Mella de la Universidad de Oriente)

27 al 31 de mayo

8:45am—12:00 pm/Curso pre-evento “Gestión de los blogs para la comunicación de las ciencias”. Lugar: Aula especializada CRETI, de CORPUS; Universidad de Oriente.

Foro de Comunicación de las Ciencias

4 de junio

8:45—9:00 am/Inauguración. Lugar: CNEA

9:00—9:45 am/Conferencia Inaugural. Dra.C. Yamilé Haber Guerra. Profesora Titular. Jefa del Departamento de Periodismo y Comunicación Social de la Facultad de Humanidades, Universidad de Oriente.

— RECESO/CAFÉ —

10:00am—12:30pm/

Presentación de trabajos/ Primera parte

— ALMUERZO BUFFET —

1:30—4:00pm/

Presentación de trabajos/ Segunda parte

5 de junio

9:00—9:45 am/Presentación del libro. “Buscando la identidad”. Dra.C. Maribel Brull González. Profesora Titular. Facultad de Humanidades, Universidad de Oriente.

— RECESO/CAFÉ —

10:00am—12:30pm/

Presentación de trabajos/ Primera parte

— ALMUERZO BUFFET —

1:30—4:00pm/

Presentación de trabajos/ Segunda parte

6:00pm/

Cena de despedida/ Lugar: Bellavista

17 al 21 de junio (por confirmar)

8:45am—12:00 pm/

Curso post-evento “Gestión de los blogs para la comunicación de las ciencias”. Lugar: Aula especializada CRETI, de CORPUS; Universidad de Oriente.

 

 

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Nuevo debate en Juventud Técnica

A raíz de artículo “Ciencias básicas en Cuba: ¿qué se ve en el horizonte?” publicado en la web de esta revista cubana, se abre un nuevo debate al cual todos están invitados. Le transcribimos la pimera repercusión sobre lo planteado en el texto que hacemos mención arriba. Criterios coincidentes o no podrán existir muchos, incluso en nuestras áreas. Lo importante es la posibilidad de debatir sobre ellos.

Logo JTOpinión de un lector

Quiero comenzar agradeciendo a la periodista y a la dirección de JT por el artículo “Ciencias básicas en Cuba: ¿qué se ve en el horizonte?”. En el mismo, creo que por primera vez en la prensa cubana, se presentan algunas de las no pocas contradicciones y dificultades que enfrentan la ciencia y los científicos cubanos. Eso por sí solo es un soplo de aire fresco contra el monótono presentar acrítico de resultados, logros, premios, etc, que, en el mejor de los casos, solemos presenciar en nuestros periódicos.

Sin embargo, hay al menos dos conceptos que implícita o explícitamente se exponen en el trabajo con los cuales no estoy de acuerdo. El primero, podría parecer meramente académico, pero no lo es. La separación de la ciencia en “Ciencia Básica” y “Ciencia Aplicada”, es falsa. Estas pueden ser dos categorías útiles para biógrafos y estudiosos de las ciencias sociales. Pero esa separación no existe cuando se trabaja. Sin las ecuaciones de Maxwell no habríamos tenido revolución industrial y los GPS funcionan gracias a las ecuaciones de la relatividad general de Einstein. Cualquier cosa que llamemos terapia genética habría sido imposible si primero no se hubiera descubierto que la estructura del DNA es una doble hélice. ¿La teoría de la evolución es “Ciencia Básica” o “Ciencia Aplicada”?. ¿Y la máquina de Turing, la construcción conceptual de las computadoras modernas?  El descubrimiento del transitor fue prácticamente un hecho fortuito en los laboratorios ATT Bell. Este dispositivo revolucionó la electrónica moderna, pero nadie lo estaba diseñando. Las celdas solares nacieron en los mismos laboratorios, para lograrlo era fundamental conocer como interactúa la luz con la sustancia. Los ejemplos son innumerables pero no es mi objetivo hacer un compendio de la estrecha sinergia de eso que algunos nombran “Ciencias Básicas” y “Ciencias Aplicadas”. Quiero solo llamar la atención del peligro que encierra esta división artificial para el futuro de la ciencia cubana y en especial el de su inserción en la economía.

Este último, es un proceso muy difícil, donde en general son importantísimos no solo los factores objetivos sino también los subjetivos. Pero si este proceso de inserción comienza con esta división establecida derivará, inevitablemente, en el abandono de la ciencia y la tecnología y su sustitución, si tenemos suerte, por el mantenimiento inteligente de tecnología obsoleta.

La segunda idea, que de una manera u otra se refleja en el artículo es la de que la Ciencia Cubana tiene problemas. Eso no es correcto, la ciencia cubana está en crisis. Me sorprendería mucho si alguno de los indicadores para medir la producción científica cubana y su impacto en la economía hubiera mejorado en los últimos años. Todos los que yo conozco han empeorado. Es un proceso de deterioro que ha estado a la vista de todos, como en su tiempo lo estuvo la infección de marabú en nuestros campos.

Hace unos días, en la televisión nos anunciaban que alrededor del puerto del Mariel se desarrollarían industrias de alta tecnología. En un país que cierra una carrera de Ingeniería Física, gradúa 30 Licenciados en Física al año, y 5 Doctores en esa rama y menos aún en Matemática, por solo poner ejemplos que me son cercanos, ese anuncio sonaba poco realista, a futuro lejanísimo.

Es especialmente preocupante y doloroso el estado en que se encuentran nuestras Universidades, donde hace prácticamente 20 años que no se realizan inversiones para investigación. En la Universidad de la Habana el número de publicaciones científicas no crece desde el 2006, en los años “buenos”, se superan por poco las 100 publicaciones en el Web of Science. Un número ridículo si lo ponemos en contexto internacional, incluso Latinoamericano. Más del 90% de estas publicaciones se realizan gracias a proyectos internacionales. Su capacidad para producir ciencia se contrae inexorablemente. La Facultad de Física fue evacuada en el año 2006 para una reparación capital. La obra debía durar 4 años, va por 6 y nada parece indicar que terminará alguna vez. No importa cuánto se esfuerce la dirección Universitaria o la dirección de esta Facultad, sino hay una clara voluntad política en el país por terminarla, esos esfuerzos carenarán siempre en la conocida ineficiencia del proceso inversionista nacional.

Pero esto es solo la punta del iceberg de una Universidad que parece colapsar estructuralmente. No basta que para conmemorar el 28 de enero se recupere el rectorado y con él la hermosa vista de la escalinata para decir que ese deterioro se revierte. En la Facultad de Biología caen a tierra pedazos de techo, en la Facultad de Química la red hidrosanitaria colapsó hace años y los techos se filtran al primer aguacero. El mobiliario de la institución tiene más de 50 años.  Calificar de malas las condiciones de trabajo es un eufemismo. Basta mencionar que la oficina de trabajo del presidente del Consejo Científico de la Universidad es esencialmente un closet con filtraciones y una ventana minúscula. Hay menos de una computadora por profesor. Una impresora es casi un objeto raro. La velocidad de Internet la hace prácticamente inútil. Hace más de 30 años que no hay presupuesto para comprar libros de interés para la investigación. De hecho, no hay presupuesto para investigación. El año pasado al menos dos tesis de doctorado se discutieron en el medio de apagones que se hicieron tan frecuentes como impredecibles. Todo el tribunal, para evaluar la calidad de la tesis, debía mirar en la pantalla de una laptop la exposición del trabajo. Esto no es anecdotario, son sólo ejemplos aislados para destacar la gravedad de la situación.

Si hacer trabajo teórico y mantener el imprescindible rigor científico en esas condiciones es una tarea titánica, hacer experimentos es casi un sueño. Así, se vuelve dificilísimo convencer a un joven investigador de que su trabajo es, o puede ser, “importante” o “útil” para el país. Además, los salarios siguen siendo bajos, poco atractivos y sin relación alguna con la calidad o cantidad del trabajo realizado. Por supuesto que el claustro envejece y no es posible sustituirlo adecuadamente.

No bastan los resultados de la Industria Biotecnológica cubana para dar una visión positiva de nuestro futuro científico. Sería como decir que la agricultura va bien porque aumentó la venta de tabaco al mercado internacional. En un país de pocos recursos y asediado por un enemigo poderoso,  la ciencia y su inserción en la economía son fundamentales para garantizar la independencia. Yo estoy convencido de que si el estado no re-evalúa sus políticas de desarrollo científico, en poco tiempo nuestra ciencia estará en niveles pre-revolucionarios.

Dr. Roberto Mulet
Departamento de Física Teórica
Facultad de Física
Universidad de la Habana

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La pluralidad del talento

La pluralidad del talento. JTPor Flor de Paz. Tomado de Juventud Técnica

La ciencia ha cambiado. Sus modos de hacer evolucionan y el científico no es más aquel personaje iluminado y solitario que encerrado en su laboratorio descifraba grandes enigmas. Las investigaciones contemporáneas precisan de diversos especialistas para el desarrollo de un mismo proyecto; generar nuevos conocimientos resulta con frecuencia un objetivo inviable si no se cuenta al menos con un equipo multidisciplinario.

Ante la perspectiva de la complejidad de todos los procesos y fenómenos que nos rodean, se impone un giro hacia la pluralidad del talento en la actividad científica, sin obviar que la propia dinámica social ha conllevado a la transformación de los modos de practicar la ciencia, involucrada inevitablemente en la economía, la política y todo el desenvolvimiento de la vida contemporánea.

Rutinas clásicas como la búsqueda de la verdad y el dominio de la naturaleza, propias de la ciencia moderna,  conviven con otras más abarcadoras en las que el conocimiento deja de ser un fin en sí mismo para convertirse en un medio para otros fines. Tal transformación es definida por el filósofo español Javier Echeverría en su libro La revolución tecnocientífica como “la fase evolutiva más avanzada de la práctica de la ciencia”.

La inviabilidad de la investigación sin el apoyo de las Tecnologías de la Informática y las Comunicaciones, la producción de conocimiento científico-tecnológico como un nuevo sector de la economía y la presencia de una heterogeneidad de agentes, medios e instrumentos que integren los equipos investigadores, son rasgos fundamentales de la tecnociencia a la luz del citado autor.

En Cuba, la consolidación del llamado Polo Científico, hoy reintegrado en BioCubaFarma, como grupo empresarial, apunta a la presencia de estas características de la más evolucionada forma de actividad investigativa, si se toma en cuenta su estructura y dinámica muchas veces denominada de “ciclo completo”.

Apoyados en el impulso de un nuevo sector económico, este sistema científico-tecnológico ha conseguido mantener en el transcurso de más de tres décadas relaciones comerciales con más de medio centenar de naciones; contar con patentes registradas en alrededor de 60 Estados y proporcionar un notable aporte a los programas médicos y agrícolas internos.

Todo ello revela la existencia de un singular sector en la Isla identificado con la noción de “práctica tecnocientífica” y consiguientemente marcado por la perspectiva de que el “incremento del conocimiento, incluida la investigación básica, no es más que un medio para aumentar las capacidades de acción, en este caso las empresariales”.

La riqueza de esta experiencia trasciende la propia trayectoria del Polo Científico y deviene punto de partida para una deseable ampliación del modelo en el sistema de ciencia del país, que puede conducir al desarrollo de la llamada industria de alta tecnología y a su correspondiente impacto en la vida social.

A un cambio de mentalidad que desborde los valores del ámbito académico estarían expuestos entonces los científicos implicados, porque, al decir del propio Javier Echeverría, en la práctica tecnocientífica la interdisciplinariedad es una herramienta para incrementar la capacidad de innovación de los grupos que investigan y generan conocimiento, pero también de los que lo distribuyen, difunden y utilizan.

La carencia de este enfoque plural, visto desde el ámbito de la comunicación, se manifiesta en la sociedad a través del predominio de una imagen acrítica de la ciencia y la tecnología, sustentada en el presupuesto de la responsabilidad y ética de los investigadores, como garantía de sus valores morales. El público,  cuando no es capaz de percibir los impactos nocivos que también implican las innovaciones tecnocientíficas,  se comporta como un consumidor pasivo e inconsciente ante los nuevos productos que se integran a la vida cotidiana.

Se impone pues una mirada renovadora hacia nuestra actividad investigativa, centrada en su carácter social y en sus potencialidades económicas, porque el conocimiento en el ámbito de la ciencia y la tecnología constituye un medio encaminado a mejorar la salud humana o alcanzar beneficios económicos, entre un sinnúmero de transformaciones que la tecnociencia es capaz de provocar en la sociedad.

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Biomagnetismo: no se deje engañar por los falsos profetas

PorArnaldo González Arias
4 Febrero, 2013, tomado de Juventud Técnica

Hoy día es común encontrar en los medios de difusión, pero sobre todo en la Internet, personas que tratan de vivir a costa de la ignorancia y la credulidad de los demás, tergiversando los conceptos científicos y adaptándolos a sus propios fines. A veces los mezclan con nociones religiosas para ampliar lo más posible el rango de aceptación. En realidad, no hay otra finalidad que la de hacer dinero a como de lugar, publicitando métodos que presentan como novedosos, la mayor parte de las veces ‘descubiertos’ por quienes los promueven, y que supuestamente curan diversas dolencias o ‘mejoran la calidad de vida’ –sin explicar cómo la mejoran –.  Es común que estos personajes también publiquen libros en casas editoras de dudoso prestigio y se atribuyan títulos científicos poco claros o engañosos, que en realidad no poseen el respaldo de alguna universidad.

A lo anterior se ajusta perfectamente el tergiversado y supuestamente ‘novedoso’ biomagnetismo promocionado en el sitio Biomagnética Salas  por un psicólogo que se proclama con más de 30 años de experiencia en “nuevos métodos concernientes al equilibrio y la salud de manera integral” (sic).  En una de las páginas del mencionado sitio se puede leer que es miembro fundador del Colegio de Biomagnetismo Médico; más adelante se alega que posee una maestría… en Biomagnetismo Médico.  O sea, esta persona fundó el colegio… y en el proceso se autoadjudicó una maestría.  Desde luego, no aparece referencia a universidad alguna.

Pero además, al contrario de los psiquiatras, los psicólogos no son médicos.  No se gradúan en facultades de medicina y no están autorizados para diagnosticar y recetar medicamentos o aplicar terapias, excepto unas pocas excepciones (calmantes y similares).  Sin embargo, en una de las páginas del sitio se puede leer: “en su práctica de consultorio en Biomagnética ha trabajado con su modelo que permite hacer tanto curaciones directas como curaciones a distancia, pudiendo trabajar con pacientes en otros países haciendo diagnóstico y tratamientos para múltiples enfermedades” (sic.) (1)  Es decir, el sitio reconoce la práctica de algo para lo que el promotor no está ni facultado ni autorizado, por no ser médico.  Este singular párrafo me recordó aquel viejo dicho: “Murió como Chacumbele (2); él mismito se mató”.

Biomagnética Salas promociona además todo tipo de terapias alternativas –la mayoría fraudulentas –como la imposición de manos, masaje holístico, imposición de imanes y magnetitas, homeopatía, quiropraxis, naturoterapia, ozonoterapia, frecuencias Rife, metatrón, Dot1-1 y algunas más. También cursos y libros, como el titulado Biomagnetismo y espiritualidad: como entender y aplicar cuánticamente un modelo biomagnético.  Obviamente, es un libro apto tanto para creyentes como para amantes de la ciencia. Si Ud. es creyente, puede que lo atraiga la espiritualidad; si prefiere la ciencia, ahí tiene lo cuántico biomagnético, para que quede muy claro cuánto sabe el autor de otras ciencias, ajenas a la psicología.

Entre las funciones de los ministerios de salud de cualquier país se encuentra la de prevención; se toman medidas profilácticas antes de que ocurra el mal con el fin de evitar perjuicios innecesarios a los ciudadanos.  La prevención también debería tomar en cuenta de forma activa la censura a los intrusos y a los falsos profetas, con la colaboración de los tribunales si fuera necesario.  Nadie ha comprobado que estos personajes puedan causar un bien; sin embargo sí pueden causar, y han causado, perjuicios de muy diversos tipos, tanto por obra como por omisión.  Un reciente editorial de una revista médica recuerda que un importante logro de nuestra Salud Pública fue la eliminación de la publicidad comercial de medicamentos alrededor del año 1964, pues “es una medida que protege la salud de las personas, que en muchos casos pueden ser inducidas a consumir un producto que puede causarles daño”. (3)

Es de lamentar que, a pesar de las innumerables evidencias que condenan las prácticas pseudocientíficas, no sólo hay quienes se lavan las manos ante la promoción de falsos productos o terapias.  También están los que, en vez de dedicarse a actualizar sus conocimientos científicos, imitan a aquellos alquimistas de la Edad Media que sin fundamento científico buscaban tenazmente  la piedra filosofal.  Esta ilusoria sustancia, además de transmutar cualquier metal en oro, también sería capaz de proveer un elíxir de larga vida e incluso la inmortalidad; una panacea capaz de aniquilar cualquier enfermedad. Lo cierto es que una y otra vez hay quienes aceptan, apoyan y promocionan los espurios reclamos comerciales de los falsos profetas.  Aún más, los invitan a impartir conferencias magistrales en eventos científicos, como si estos personajes fueran personalidades relevantes del mundo de la ciencia, sin que en realidad hayan publicado un solo artículo científico en toda su vida.

Todo eso supuestamente en aras de una mejor atención a la población. No se deje engañar.

Haría falta un voluminoso tratado para describir las falsedades asociadas a la gran cantidad de ‘terapias’ alternativas que se promueven en Biomagnética Salas.  Es por eso que sólo nos referiremos al biomagnetismo, al parecer el ‘buque insignia’ del mencionado Instituto.  Información fidedigna acerca de algunas de las restantes terapias apócrifas se puede consultar en otro lugar.

Magnetoterapia y biomagnetismo

[caption id="" align="alignnone" width="460"]Biomagnetismo Médico Biomagnetismo médico. Medición de los campos electromagnéticos generados por el cerebro usando un magnetoencefalógrafo SQUID. (Adaptado de http://www.lanl.gov/quarterly/q spring03/meg helmet.shtml)[/caption]

La poca credibilidad que pudiera quedar a los defensores del posible efecto benéfico de los imanes permanentes (magnetoterapia) se deshizo en el aire con el advenimiento de los modernos equipos de IRM (formación de Imágenes por Resonancia Magnética) que se emplean de forma cotidiana en los hospitales.  En ellos, gran parte del cuerpo del paciente se somete a campos magnéticos miles de veces más intensos que el que puede generar el imán de mano más potente, a veces durante un período de tiempo largo, sin que nunca se hayan observado alteraciones en la presión arterial, la circulación de la sangre, o de cualquier otro tipo.  Sin embargo, los magnetoterapeutas simplemente cierran los ojos ante esa realidad y tratan de seguir embaucando a todos aquellos que se lo permiten, aplicando imanes en la piel para ‘sanar’ muy diversas dolencias o calmar el dolor.  Además de esta evidencia indiscutible, existen infinidad de referencias históricas que muestran la falsedad de la magnetoterapia –aunque algunos le hayan cambiado el nombre y hablen ahora de magnetoterapia ‘moderna’ (figura 2) o de biomagnetismo…  ‘para engañarte mejor’, como diría el lobo a caperucita roja. (4, 5, 6).

El biomagnetismo reconocido por la ciencia es otra cosa, y no tiene nada que ver con la ‘espiritualidad’, la magnetoterapia o la fraudulenta imposición de manos.  El cuerpo humano en estado normal genera pequeñas corrientes eléctricas, que a su vez dan origen a campos magnéticos y eléctricos de pequeñísimo valor.  El biomagnetismo se refiere al estudio de esos biocampos, que se alteran cuando aparecen anomalías en el organismo.  Los biocampos se estudian con fines de diagnóstico exclusivamente, no con fines terapéuticos. (7)

Las funciones cerebrales y cardiacas son las que generan impulsos nerviosos más intensos.  Cuando las corrientes son variables o pulsantes, los biocampos generados aparecen en forma de radiación electromagnética: ondas invisibles capaces de atravesar muchos materiales y que se propagan en todas direcciones.  La componente eléctrica se puede medir con electrodos colocados en la piel que detectan diferencias de potencial; la técnica es muy popular.  Se denomina electrocardiograma cuando se refiere al corazón y electroencefalograma si se aplica al cerebro.  La componente magnética es menos intensa que la eléctrica y mucho más difícil de detectar.

Para medir los débiles campos magnéticos generados por el organismo es necesario utilizar un instrumento muy sofisticado, el magnetómetro SQUID, siglas que en idioma inglés representan al Superconducting Quantum Interference Device (Dispositivo Superconductor de Interferencia Cuántica), cuyo esquema aparece en la figura 1.  Este instrumento puede medir campos magnéticos con una intensidad 100 millones de veces menor que el campo magnético terrestre, pero sólo se encuentra en lugares muy específicos, capaces de proveer la alta tecnología que se necesita para su desempeño.  No es un equipo que se pueda llevar en un maletín como el electrocardiógrafo, ya que el sensor superconductor requiere de muy bajas temperaturas para poder trabajar, del orden del Helio líquido (-269 oC), tan sólo unos 4 oC por encima del cero absoluto.

El SQUID se utiliza principalmente para diagnosticar y tipificar la epilepsia, pues permite registrar actividades eléctricas en el cerebro cuando el electroencefalograma no detecta anomalías apreciables; la técnica se denomina magnetoencefalografía (MEG).  Posee la ventaja de que no es necesario colocar electrodos en piel del paciente; basta con ubicar los sensores a corta distancia, en una posición fija. Su principal desventaja, además de la necesidad de trabajar a muy bajas temperaturas, es que la señal a medir es varios órdenes menor que los “ruidos magnéticos” ambientales generados por lámparas de luz fría, equipos electrónicos y líneas de transmisión, por lo que es obligatorio aplicar la técnica en un recinto magnéticamente aislado.

Los modelos más recientes emplean un casco detector que se asemeja a los secadores de los salones de belleza, con más de 150 sensores superconductores, capaz de levantar un mapa completo del cerebro de una sola vez procesando los datos mediante una computadora (figuras 3 y 4).  Estos sistemas alcanzan una resolución de ¼ de milímetro y un tiempo de respuesta de 1 milisegundo.  El casco se aísla de interferencias externas mediante una cubierta semiesférica de plomo.  A la temperatura del Helio líquido el plomo también se vuelve superconductor y refleja como un espejo cualquier campo magnético que provenga del exterior.

Otras aplicaciones del SQUID han sido la de buscar micropartículas magnéticas contaminantes en los pulmones de mineros y soldadores, medir la cantidad de sangre que fluye por el corazón y determinar el contenido de hierro en el hígado en pacientes afectados de anemia, ya que los glóbulos rojos o hematíes contienen hierro en forma de hemoglobina, que el SQUID puede detectar y cuantificar.

Una variante reciente de esta técnica se ha utilizado para analizar arritmias cardiacas en el feto (magnetocardiografía fetal), imposibles de detectar con un estetoscopio o por otras técnicas como la electrocardiografía y el ultrasonido.  Consulte información adicional sobre la tecnología SQUID para mediciones biomagnéticas.  Esa información, desde luego, no tiene nada que ver con la tergiversación pseudocientífica del término y las supuestas curaciones de Biomagnética Salas o el ‘Biomagnetismo Espiritual’ mencionado al inicio.

(1) A. González Arias.  Biomagnetismo vs. Magnetobiología.  Rev. Cub. Fis. vol. 22, No. 2, 2005; accesible en www.fisica.uh.cu/biblioteca/revcubfi/2005/FIS 22205/RCF2222005-188.pdf
(2)Mackay, Charles, Memoirs of Extraordinary Popular Delusions and the Madness of Crowds, London: Office of the National Illustrated Library, 1852. Second edition text, cap. 7.  First published: 1841.  Accesible en  http://www.econlib.org/library/mackay/macExtoc.html.
(3)Eric J. Engstrom, Magnetische Versuche in Berlin, 1789–1835: Zur Entkörperung magnetischer Glaubwürdigkeit [Magnetic trials in Berlin, 1789-1835: on the disembodiment of magnetic credibility], Med. hist. J. 41 (2006) 225–269, www.elsevier.de/medhistj
(4)Roger M. Macklis, Magnetic Healing, Quackery, and the Debate about the Health Effects of Electromagnetic Fields. Annals of Internal Medicine, 1 March 1993 | Volume 118 Issue 5 | Pages 376-383
(5) http://www.biomagnetica.mx/gente_biomagnetica.html
(6)Chacón Vélez.
(7)  Prof. Dr. F. Rojas Ochoa. Revista Cubana de Salud Pública 2012; 38(4). Editorial.   Accesible en http://bvs.sld.cu/revistas/spu/vol38_4_12/spu01412.ht

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