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Blogs para la ciencia: aprovechar lo aprovechable.

¿Qué ventajas pueden tener los blogs para la comunicación de la ciencia?

Esta no es una pregunta nueva, y ya se le ha intentado dar respuesta en más de una ocasión. Incluso, el Dr.C. José Manuel López Nicolás, Profesor Titular del Departamento de Bioquímica y Biología Molecular de la Universidad de Murcia, España, y autor del prestigioso blog Scientia, ha creado su propio “Decálogo de la divulgación científica” para intentar explicar qué lo lleva a mantener un blog dedicado a la ciencia.

[caption id="attachment_1241" align="alignleft" width="300"]Blog sobre Magnetismo, en la intranet de la UO Blog sobre Magnetismo, en la intranet de la UO[/caption]

Cada persona puede tener su propio criterio al respecto, pero nos hemos percatado que, por muy distante que se viva y muy disímiles las condiciones de trabajo, las ventajas de los blogs para la comunicación científica es innegable. Entonces suele surgir otra pregunta —no menos recurrente—: si son tan importantes, ¿por qué nuestros investigadores (comunicadores sociales, periodistas) no los utilizan?

En nuestra experiencia, algunas las posibles causantes del poco interés en el uso de estas plataformas, por parte de investigadores y docentes, no solo de nuestra institución sino de otras áreas universitarias y del Ministerio de Ciencia, Tecnología y Medio Ambiente, en Santiago de Cuba; coinciden con las señaladas por otros autores, incluido, una vez más, el autor de Scientia, en su artículo “Los blogs universitarios de divulgación científica en el marco de la Ley de la Ciencia”; aunque la jerarquía pueda variar de un país a otro, así como aparecer otras, para nada menores, como es las condiciones de conexión a internet.

Pero como suele sucede, cada problema tiene múltiples soluciones; algunas están en nuestras manos, otras no. Así, decidimos poner “manos a la obra” y tratar de incidir en una de los factores que se plantean como limitantes a la hora de usar los blog para la comunicación de la ciencia: Desconocimiento de los medios y herramientas (como los propios blogs) para la divulgación de las ciencias.

De esta forma, la semana pasada concluyó la tercera edición de un curso al que dimos en llamar “Gestión de blogs como herramienta para la comunicación científica”; al que bien podríamos también haber bautizado como “Curso básico para aprender a bloguear”, pues el objetivo principal era el de poner a nuestros investigadores, comunicadores sociales y otros especialistas, en contacto con una de las plataformas de blogs (en este caso Wordress), para quitar ese “miedo” a lo desconocido.

Más allá de algunas limitantes, la experiencia de estas tres ediciones nos convenció de la importancia de esta especie de cruzada pro-blogs: En las encuestas recogidas al final de cada edición, encontramos opiniones en las que se destaca lo positivo del curso para “tener herramientas para poder divulgar de un forma más rápida, sencilla y amena, todo lo que sucede en cuanto a ciencia, tecnología y medio ambiente”, ocurre en nuestro país.

El intercambio diario con los alumnos, disfrutar sus rostros cuando descubren que ellos también pueden, o encuentran en la web un espacio para el intercambio; o los planes para su primer blog “ahora que sabe”; ha sido un aliciente para futuras ediciones que se hacen necesarias y que ya nos la piden.

El CNEA, es pionero en el uso institucional de esta herramienta y se ha convertido, dentro del ámbito científico santiaguero —y por qué no, cubano— en un promotor del uso de los blogs para la promoción del quehacer científico nacional. En nuestras manos está compartir nuestra experiencia, con sus defectos y virtudes. Lo imperdonable es no aprovechar lo aprovechable.

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Cuando las palabras nos escogen…

Les mostramos otro artículo publicado por una de las estudiantes del curso “Gestión de blogs como herramienta para la comunicación de las ciencias”: una hermosa crónica que muestra la visión de una joven graduada. ¡Disfrútenla!

Cuando las palabras nos escogen…

Por: Yamilka Pérez Joa

Me parece que vuelvo una y otra vez al momento en que me otorgaron la carrera de Letras. Todo el mundo esperaba una reacción exagerada de mi parte: lágrimas, gritos, risas, abrazos a los amigos cercanos pero lo que siguió a ese momento fue… PAZ. Como todo estudiante que está próximo a eligir su futura profesión traté de documentarme al respecto, y al final sin certezas llené la boleta. Hoy, luego de 5 años y desde lo que pueda llamarse conocimiento de lo que hago, sé que las palabras me escogieron. El Centro de Lingüística Aplicada desarrolla disímiles proyectos investigativos relacionados con la enseñanza de la lengua materna y específicamente la fonética, la lexicografía y la lexicología. Actualmente dirijo un proyecto titulado “Remanentes lingüísticos africanos en el español de la ciudad de Santiago de Cuba”, cuyo objetivo es develar los vocablos de origen africano presentes en el español de la ciudad santiaguera. Lo que no supe en aquel entonces ahora es evidente LAS PALABRAS HAN VUELTO A ESCOGERME.

Cuando las palabras nos escogen… | Foro de Comunicación de las Ciencias.

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Tiempos para aprovechar

Por: Claudio Pairoba

Tiempo para aprovechar

Nunca antes hemos tenido tantas oportunidades para comunicar ciencia. ¿Las estamos aprovechando?

En los grabados y fotografías de la historia de la ciencia puede verse al investigador trabajando solo en un laboratorio, aislado del mundo. Pero esta situación ha cambiado dramáticamente, especialmente en las últimas décadas.

Aunque hoy en día muchos sigan adhiriendo a esa imagen romántica del científico trabajando solo, la situación ya no esla misma. Losescándalos desatados en torno al reciente premio Nobel en Fisiología o Medicina por la autoría de los trabajos nos recuerdan que estos investigadores no han trabajado solos. Asignar el premio a una sola persona es más una cuestión práctica que el reflejo de una realidad.

Los trabajos científicos ya no son actividades iniciadas y llevadas adelante en solitario. Las estadísticas muestran que la gran mayoría de los trabajos científicos publicados son el resultado de colaboraciones locales, nacionales e internacionales entre varios investigadores. El aspecto social de las ciencias, incluidas las ciencias duras, no puede ser negado. La interacción humana abre la posibilidad y el desafío asociado de generar conversaciones efectivas entre los integrantes de los equipos, única forma de poder alcanzar los resultados buscados.

Pero además de verse expuestos a comunicarse entre ellos de manera efectiva, los científicos tienen ahora la oportunidad (buscada o no) de comunicarse con el resto dela sociedad. Nuncacomo en los tiempos que corren hemos tenido tantos canales para que un mensaje llegue a una audiencia determinada. A pesar de ello, no deja de sorprender lo poco que estos canales son utilizados por la comunidad científica en general. Más que una crítica, trato de reflejar una situación que, de ser abordada a tiempo y convenientemente, abre nuevas posibilidades de avances tanto en lo científico como en lo social de la ciencia.

Estamos ante un cambio de paradigma: pasando de una cultura de “no comunicación científica” a otra donde cada vez con mayor insistencia y desde los más altos niveles, aquellos que fijan las políticas científicas, se insiste en la necesidad de que los científicos desarrollen actividades comunicacionales.

Sería poco sabio considerar a estos requerimientos solo como un item más a llenar en el formulario de rendimiento del investigador. Si entendemos que la comunicación del trabajo científico que hacemos reporta beneficios para el mismo en todos los niveles (colaboraciones con otros científicos, mayores posibilidades de obtener financiamiento, atracción de nuevos recursos humanos a las carreras científicas, interacción con distintos grupos sociales y medios de comunicación), podremos abordar la tan mentada comunicación científica desde otra perspectiva.

Leonardo Wolk nos habla en su libro “Coaching: El arte de soplar brasas” dela secuencia CONTEXTOà OBSERVADOR à ACCIÓN à RESULTADOS. Si queremos cambiar los resultados, en nuestro caso comenzar a comunicar ciencia o mejorar dicha comunicación si ya lo venimos haciendo, necesitamos reevaluar nuestras acciones. Esperar resultados distintos ejecutando las mismas acciones, como dijo Einstein, es locura. Para cambiar las acciones, entonces, necesitamos cambiar al observador que las ejecuta. ¿Qué significa cambiar al observador? Crear espacios para que repiense sus interpretaciones acerca de la comunicación científica. Pasar de verla como otro incordio burocrático para completar en un formulario a verla como una posibilidad concreta de abrir nuevos espacios de crecimiento para su actividad científica.

Para pasar de una visión a la otra habrá que vencer miedos e ignorancias, adentrándonos en la exploración de las herramientas comunicacionales que tenemos a nuestra disposición y adquiriendo conocimientos en aquellas que consideremos más apropiadas para nuestros objetivos.

Ya no es una cuestión de SI la falta de comunicación científica afectará las actividades de investigación, más bien es una cuestión de CUÁNDO se comenzarán a sentir los efectos de esta incomunicación. Algunos podrán darse el lujo de darle la espalda a la comunicación y perder enriquecedoras posibilidades de crecimiento como científicos, y sobre todo como individuos. Otros, las nuevas generaciones sobre todo, no podrán alejarse de la comunicación científica sin perder espacios de crecimiento que serán más difíciles de recuperar a medida que pase el tiempo.

Wolk también considera que el cambio de OBSERVADOR se estimula creando el CONTEXTO apropiado para el aprendizaje y el planteamiento de dudas y temores en un clima de confianza y respeto. Los más altos niveles ejecutivos del sistema científico argentino están creando este contexto, lo cual indudablemente facilita los cambios buscados.

Sería interesante que este contexto sea aprovechado por los investigadores en su conjunto y que ellos contribuyan a que los cambios buscados no queden en una moda pasajera sino que se concreten en la creación de una nueva realidad en la cual ellos se verán ampliamente favorecidos.

Tomado de rosario3.com

Tiempos para aprovechar | Rosario3.com.

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Es necesario “revaluar” la evaluación de la ciencia

Por: Lisbeth Fog

Tradicionalmente la ciencia se evalúa de acuerdo con la producción científica de los investigadores, es decir, el número de artículos publicados en revistas científicas o las patentes registradas, por ejemplo.

Pero el valor real podría estar en cómo dichos productos o resultados benefician a la sociedad o al ambiente. La velocidad con que el nuevo conocimiento llega a los ciudadanos también importa.

Evaluar el impacto de la ciencia puede sonar simple, pero no lo es. La experiencia en América Latina demuestra que incluso los científicos no están de acuerdo en la manera como se evalúa, y que los países miden su producción científica de diferentes maneras.

¿Qué debe medirse?

Colombia evalúa a su comunidad científica de acuerdo con la información del nuevo conocimiento producido por los grupos de investigación anualmente, lo que se manifiesta en el número de publicaciones, los libros o capítulos de libros escritos, o el software registrados. Esto se hace a través de una aplicación informática desarrollada en Brasil.

En general, los científicos de ambos países están de acuerdo en que esta evaluación provee información útil para caracterizar las tendencias nacionales, pero también coinciden en que el sistema de evaluación es débil. Cada comunidad científica tiene sus propias ideas de cómo mejorar el sistema.

Los investigadores de Brasil sugieren (ver Científicos de Brasil objetan criterios de evaluación) que la publicación en revistas nacionales y la presentación de trabajos en conferencias debería dar más puntaje del que se asigna hoy en día.

Los científicos colombianos (ver Colombia: controversia por medición de grupos de ciencia) no están de acuerdo con dar el mismo puntaje a un artículo publicado en una revista nacional que a uno en una publicación internacional de renombre, como Science o Nature.

Algunos investigadores mexicanos también objetan la manera como su Sistema Nacional de Investigadores, SNI, mide la producción de los individuos. Dicen por ejemplo, que las patentes deben ser medidas no solamente por el número que se registra, sino por la manera como impactan para mejorar la economía nacional. Eso, argumentan, haría que los científicos mexicanos se preocuparan más por proteger los derechos del conocimiento que producen.

Ahora se suma la innovación

El criterio utilizado para evaluar la ciencia se vuelve aun más problemático a medida que las políticas de América Latina dejan de ver a la ciencia y la tecnología como fines en sí mismos, y añaden un nuevo ingrediente a su fórmula, viéndolas como la forma de lograr la innovación, tan necesaria para una sociedad y una economía basadas en el conocimiento.

La innovación no puede medirse simplemente por el número de artículos en las publicaciones científicas. Tampoco el número de patentes registradas puede ser el indicador dela innovación. Yaun si así lo fuera, ¿tendría una patente el mismo puntaje que la publicación de un artículo? Incluso, ¿serían comparables?

Tomemos otro ejemplo: si un grupo de investigación que está buscando soluciones a un problema de la industria firma un contrato de un millón de dólares con ella, ¿se consideraría un indicador de éxito? Y si ese mismo grupo genera una idea que incentive la creación de un spin-off rentable, ¿cómo debe medirse este impacto?

A medida que transcurre éste, que algunos han llamado el siglo de la innovación, los sistemas de evaluación tienen que actualizarse y responder a criterios que reflejen los objetivos de la ciencia, la tecnología y la innovación: generar productos para las economías y los mercados nacionales, crear soluciones prácticas a los retos sociales y agregar valor al conocimiento existente.

Deben además proveer incentivos a los propios científicos nacionales para que desarrollenla innovación. Enla mayoría de los países en desarrollo quienes solicitan patentes son más las compañías internacionales que los propios investigadores o innovadores nacionales.

Repensar la evaluación

Los sistemas de evaluación de ciencia y tecnología, y ahora de innovación, están constantemente siendo evaluados ellos mismos en América Latina.

Una crítica frecuente es que los criterios diseñados para evaluar han sido definidos principalmente por académicos, que no están en las ligas del sector productivo y poco peso le dan al valor del trabajo que producen los grupos que no se dedican a la investigación básica.

Los criterios de evaluación deben ser lo suficientemente flexibles como para diferenciar entre una y otra disciplina, como sucede en México.

¿Y qué decir de aquellas publicaciones dirigidas al ciudadano —y no a la comunidad científica—, a aquellos que participaron en una investigación como pacientes o respondieron a una encuesta, o a los miembros de comunidades afectadas por la contaminación de un río? En general, aquellos ‘productos sociales’ no tienen un puntaje alto, y los científicos no se empeñan en producirlos.

Pero el impacto de una adecuada estrategia de comunicación puede ser mucho mayor que una publicación en una revista científica.

Hace un par de años un epidemiólogo me comentó que a los investigadores se les debería medir por el impacto social que causan sus investigaciones, en muchas ocasiones salvando vidas, y no por sus publicaciones internacionales.

Este punto de vista encaja perfectamente cuando se refiere a investigaciones en salud pública. Pero no sería adecuado para otras disciplinas. Es tiempo entonces de pensar en diferentes tipos de evaluación para diferentes tipos de investigación. Me atrevería a decir, además, que los criterios deberían organizarse por los resultados que persigue —y logra— la investigación, y no por los diferentes campos científicos.

Un buen comienzo sería conformar un grupo consultor interdisciplinario, actualizado, que estimule un debate innovador y amplio.

Lisbeth Fog es consultora regional de SciDev.Net, con base en Colombia.

Fuente:

www.scidev.net

Tomado del El blog de Claudio Pairoba

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Repercusiones del Foro de Comunicación de la Ciencia

Durante los días 17 y 18 de mayo se celebró en el Centro Nacional de Electromagnetismo Aplicado (CNEA), el Foro de Comunicación de la Ciencia.

Dos jornadas en las que se debatieron diferentes aspectos relacionados con la comunicación científica, y se expusieron experiencias en materia de divulgación del quehacer científico-técnico de las provincias de Santiago de Cuba y Guantánamo.

En su segunda edición (la anterior bajo el nombre de Taller de Comunicación y Divulgación científica: una mirada desde los centros de investigación), el Foro despertó mucho interés por parte de los participantes quienes abogan por una continuidad y extensión de la experiencia, como espacio necesario para la reflexión sobre esta temática.

Estas son algunas de las repercusiones que en diferentes sitios han tenido las sesiones del Foro:

La Emisora provincial de radio CMKC, recogía en un trabajo periodístico la primera jornada del evento indicando que “el proceso de divulgación científica no puede ser un oficio menor, coinciden en señalar así los participantes en el Segundo Foro de Comunicación de las Ciencias, que se desarrolla en la ciudad de Santiago de Cuba bajo los auspicios del Centro Nacional de Electromagnetismo Aplicado ‘CNEA’, ubicado en la Universidad de Oriente.”

La periodista CaryFerriol, señalaba igualmente algunos de las ponencias presentadas durante el Foro y cita al Lic. Noel Pérez García, especialista en Comunicación y Promoción de la ciencia del CNEA cuando dice “ hoy se aboga en el mundo completo, no solamente en Cuba, porque la humanidad esté cultivada científicamente, que sea capaz de no solo asimilar una tecnología, sino también de modificarla, criticarla, dudar de ella, y para ello se necesita una cultura científica que emane de los propios centros donde se crea la ciencia.”

Por su parte, el joven periodista José Roberto Loo Vázquez, en el Portal de la ciencia cubana recoge algunas de las intervenciones realizadas por los participantes del Foro para destacar algunas ideas respecto a la sustentabilidad de la ciencia, sus retos y desafíos. En este mismo sitio se recoge una amplia muestra fotográfica sobre las sesiones del evento.

El sitio web de la televisión santiaguera también se hace eco de las jornadas y los debates del Foro de Comunicación de la Ciencia.

El Foro quedó clausurado en la tarde de este viernes 18 de mayo, y su actividad final la celebró en la peña cultural “Desempolvando”, espacio que acoge el Archivo Histórico Provincial de Santiago de Cuba y cuyas experiencias en la divulgación científica fueron presentadas durante las jornadas del evento.

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